Analizando a… Clara Schumann

En esta entrada vamos a adentrarnos en el lied Die stille Lotosblume, op. 13 nº 6, de la compositora Clara Schumann (1819-1896), una de las figuras más destacadas del Romanticismo musical. El poema, escrito por Emanuel Geibel (1815-1884), pertenece al Romanticismo tardío alemán y constituye la base expresiva sobre la que la compositora construye una delicada atmósfera musical.

El poema: un paisaje sonoro de serenidad

Die stille Lotosblume (“La silenciosa flor de loto”) presenta un escenario cargado de simbolismo romántico:

  • La flor de loto, blanca y emergiendo del lago azul, evoca pureza, belleza y recogimiento interior.
  • El cisne, que gira suavemente y canta en torno a la flor, representa la elegancia, la contemplación y también la melancolía amorosa.
  • La luz de la luna, tan presente en la estética romántica, añade misterio, calma y un aura casi onírica.

La pregunta final (“¿Puedes entender la canción?”) actúa como una interpelación emocional al oyente. No busca una respuesta literal, sino invitar a conectar con esa tristeza silenciosa que solo puede sentirse, no explicarse. Es un recurso poético típico del Romanticismo: una llamada al alma, al mundo interior y al sentimiento íntimo.

Aquí os dejo la traducción al español de la letra y una versión interpretada por Barbara Bonney y Vladimir Ashkenazy:

Die stille Lotosblume
steigt aus dem blauen See,
die Blätter flimmern und blitzen,
der Kelch ist weiß wie Schnee.

Da gießt der Mond vom Himmel
all seinen gold’nen Schein,
gießt alle seine Strahlen
in ihren Schoß hinein.

Im Wasser un die Blume
kreiset e in weißer Schwan,
er singt so süß, so leise
und schaut die Blume an.

Er singt so süß, so leise
und will im Singen vergehn.
O Blume, weiße Blume,
Kannst du das Lied verstehn?
La silenciosa flor de loto
surge del lago azul,
sus hojas centellean y brillan,
el cáliz es blanco como la nieve.

Ahí, la luna derrama desde el cielo
todo su brillo dorado,
vierte todos sus rayos
en su regazo.

En el agua, alrededor de la flor,
gira un cisne blanco,
canta tan dulce, tan suavemente,
y contempla la flor.

Canta tan dulce, tan suavemente,
y quiere desvanecerse cantando.
Oh flor, blanca flor,
¿Puedes entender su canción?

1. Forma

Esta pieza es un lied ternario estrófico variado, cuya macroestructura es AA’B.

A – Primera sección (compases 3–18)

Se divide en dos subsecciones, a1 y a1’, que comparten la misma línea melódica con ligeras variaciones.

  • El cambio más relevante es la introducción del cromatismo (re becuadro), primero en parte débil (c. 4) y luego en parte fuerte (c. 13).
  • El final de a1 es suspensivo, reposando sobre la 5ª del V grado; el de a1’, en cambio, concluye sobre la fundamental del V, cerrando la primera sección con mayor sensación de estabilidad.

A’ – Segunda sección (compases 22–33)

También se articula en dos partes, a1’ y a2:

  • a1’ retoma la melodía inicial con nuevas variaciones cromáticas y un final más inestable que desemboca en Do♭ mayor (c. 29).
  • a2 desarrolla una melodía rítmicamente emparentada con la inicial, pero íntegramente en Do♭ mayor.

B – Sección final (compases 36–44)

Contrasta tanto melódica como armónicamente con lo anterior, generando un cierre expresivo más introspectivo.

Entre cada gran sección, Schumann introduce puentes estáticos sobre la dominante, retrasando el reposo tonal y potenciando la sensación de suspensión emocional.

Un detalle especialmente interesante es el carácter cíclico de la obra: la introducción (c. 1–2) reaparece al final de la coda (c. 46–47), cerrando el lied de la misma forma en la que comenzó.

2. Armonía

El lied parte de La mayor, pero explora una paleta tonal amplia y expresiva. A lo largo de la obra encontramos modulaciones hacia:

  • Mi menor (dominante menor de La♭) en varios momentos (c. 7–8, 15–16, 26).
  • La menor (homónimo menor) en c. 17–18 y 34–35.
  • Do mayor (relación de mediante) entre los compases 29 y 33.

Clara Schumann también realiza breves incursiones en Re mayor y menor, que funcionan como zonas de transición.

Un rasgo armónico fundamental es la ausencia total de cadencias perfectas o imperfectas sobre la tónica. El lied está construido únicamente con semicadencias, lo que prolonga la tensión y refuerza la idea de pregunta abierta que plantea el poema.

Compás 1-2
Compás 4

Entre los recursos más característicos de la obra destacan los cromatismos, que enriquecen la armonía y dan color al discurso musical. A este efecto se suma el uso expresivo de apoyaturas y de disonancias no resueltas, como el si doble bemol (c. 39), que aumentan la sensación de suspensión y aportan tensión al discurso.

El final del lied se apoya en una progresión basada en el círculo de quintas (c. 40–43), aportando cohesión y dirección hacia el final de la pieza.

3. Motivos y elementos melódicos

El motivo principal aparece en el acompañamiento del piano: un patrón de tresillo + corcheas que actúa como motor rítmico constante. Su función es aportar fluidez y sugerir el movimiento ondulante del agua.

El tema vocal se caracteriza por el salto inicial de sexta, que abre las secciones a1 y a1’. Este intervalo genera dramatismo, amplitud melódica y un gesto anacrúsico que impulsa cada verso. El piano refuerza este recurso alternando intervalos de 6ª y su inversión (3ª), creando una textura coherente y expresiva.

A lo largo de todo el lied predomina la textura de melodía acompañada, donde la voz lleva la línea narrativa y el piano sostiene la atmósfera poética y el movimiento interno.

4. Relación música-texto

Clara Schumann utiliza múltiples recursos para subrayar el contenido del poema:

  • Las semicadencias al final de cada sección funcionan como metáfora musical de la pregunta retórica que encierra el texto. Lo que consigue con esto es un final abierto que no encuentra resolución, al igual que la pregunta “¿puedes entender la canción?”.
  • El ascenso melódico en los compases 11–13 coincide con el verso en el que menciona a la luna, reforzando la imagen de elevación hacia el cielo.
  • En el compás 26, la indicación de piano en la voz se produce cuando la letra menciona el canto suave del cisne.
  • El motivo rítmico del piano, presente durante toda la obra, evoca el agua en movimiento, un elemento central en la escena poética.

A modo de conclusión…

Die stille Lotosblume es un magnífico ejemplo de cómo Clara Schumann combina lirismo, sutileza armónica y fidelidad al texto para crear un lied profundamente emotivo y representativo del Romanticismo.

Y tú, después de este análisis…
¿Qué elementos propios del Romanticismo has encontrado en esta obra?
¡Te leo en comentarios!

12 comentarios en “Analizando a… Clara Schumann”

  1. Yo encuentro abundancia de cromatismo como en:
    El (re becuadro), primero en parte débil (c. 4) y luego en parte fuerte (c. 13).
    El final de a1 es suspensivo, reposando sobre la 5ª del V grado; el de a1’, en cambio, concluye sobre la fundamental del V, cerrando la primera sección con mayor sensación de estabilidad.

  2. Alici Campillos Martín Serrano

    Nos encontramos con un Lied, en el que en la mayor parte de la obra hay una textura de melodía acompañada, pero en los puentes predomina la textura homofónica.

  3. Patricia Ucendo Sánchez

    Estamos ante un lied, en el que encontramos una característica típica del romanticismo, como es la asimetría, porque no tiene una estructura ordenada.

  4. Una característica típica del Romanticismo es la utilización de séptimas de dominante, como podemos observar en los primeros compases, aportando color al lied.

  5. Alejandra Cano Lara

    Una característica del romanticismo son los madrigalismos. En esta pieza destacan:
    El Agua: con arpegios fluidos constantes para imitar el lago.
    El Cisne: Cuando el texto habla del cisne, la melodía se vuelve circular.
    La Pregunta Final: La obra termina con un acorde abierto dejando la pregunta sin resolver.

  6. Mari Angeles C. A

    A lo largo de este lied de Clara Schumann, encontramos un motivo rítmico y recurrente que ademas de ser continuo y por ello transcendente, simboliza el movimiento del agua siendo esto un madrigalismo a su vez. Este motivo («x» para Celia) es característico del piano y varía poco en cuanto a ritmo se refiere, añadiendo o no la primera corchea del tresillo.

  7. Mari Angeles C. A

    A lo largo de este lied de Clara Schumann, encontramos un motivo rítmico y recurrente que ademas de ser continuo y por ello transcendente, simboliza el movimiento del agua siendo esto un madrigalismo (característicos del romanticismo) a su vez. Este motivo («x» para Celia) es característico del piano y varía poco en cuanto a ritmo se refiere, añadiendo o no la primera corchea del tresillo.

  8. Irene Mayoral Almenara

    Como característica propia de este lied romántico, podemos observar un evidente contraste en articulaciones y gran uso de dinámicas.

  9. Noé Keresztély Torres

    En este lied de Clara Schumann, una de las características típicas del romanticismo presentes es, respecto a la armonía, la modulación a la mediante (tonalidad del III grado -> Do bemol Mayor, desde la tonalidad principal, que es La bemol Mayor) a partir del compás 29, como ya analiza Celia.

  10. Irene Mayoral Almenara

    Mientras que la línea melódica del cantante articula picado, la del piano lo hace legato. A parte, los reguladores juntos de crescendo y decrescendo, quiere darnos a entender que esa parte es culminante y nos crea una sensación de intriga.

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