
Maddalena Laura Lombardini Sirmen (1745-1818) fue una destacada compositora, violinista y cantante de ópera italiana del período clásico. Es reconocida como una de las primeras mujeres en labrarse una exitosa carrera profesional como compositora e intérprete musical en el siglo XVIII.
Maddalena se formó en el Ospedale dei Mendicanti de Venecia, donde demostró un talento extraordinario para el violín. En esa época, las huérfanas artistas permanecían bajo la tutela de la institución hasta que se casaban o tomaban los hábitos. Su formación incluyó la tutela del célebre violinista y compositor Giuseppe Tartini (1692-1770).
La relación entre ellos es fundamental en la historia de la pedagogía del violín. Maddalena fue una de las alumnas más brillantes y la discípula predilecta del maestro italiano. Debido a su excepcional talento, se le otorgó un permiso especial para viajar a Padua y recibir lecciones privadas de Tartini, quien llegó a pagar de su propio bolsillo parte de la formación de la joven. Desarrollaron un vínculo descrito como de «padre e hija» o mentor y protegida. Incluso surgieron rumores infundados de que ella podría ser su hija ilegítima debido a la atención y apoyo financiero que él le brindaba.

Bajo su tutela, Maddalena se convirtió en una virtuosa del violín y una de las pocas mujeres de su época que logró una carrera internacional independiente y exitosa como intérprete y compositora.
El testimonio más importante de su relación es una carta fechada el 5 de marzo de 1760. Este documento se ha convertido en un tratado pedagógico esencial. En ella, Tartini detalla sus principios técnicos, haciendo especial hincapié en el dominio del arco y el desarrollo del cantabile (estilo expresivo similar al canto). Tras la muerte de Tartini, la carta fue publicada y traducida a varios idiomas (incluida una famosa versión al inglés por Charles Burney), sirviendo como manual de referencia para generaciones de violinistas hasta la actualidad. Tartini le aconseja practicar notas largas para controlar la presión del arco y lograr un tono que «parezca respirar» desde el primer contacto con la cuerda. Gracias a las enseñanzas de Tartini y a su propia determinación, Maddalena Sirmen no solo preservó el legado de la «Scuola delle Nazioni» creada por su maestro, sino que también destacó como una compositora cuyas obras fueron publicadas en toda Europa.

Retrato anónimo de Giuseppe Tartini. Óleo sobre lienzo Museo del Castello Sforzesco (Milán).

En 1766 se casó con el violinista Ludovico Sirmen. Su matrimonio le permitió obtener la licencia necesaria de las autoridades del orfanato para abandonar la institución y desarrollar una carrera profesional independiente fuera de Venecia, algo que de otro modo habría sido muy difícil para una mujer en el siglo XVIII. Tras casarse, la pareja viajó junta a Francia e Inglaterra, donde ofrecieron numerosos conciertos como dúo. Ludovico era también músico profesional y su unión fue una asociación tanto personal como profesional, facilitando sus giras internacionales. Sus interpretaciones, a menudo de sus propias composiciones, le valieron grandes elogios en París y Londres, donde fue anunciada como «la célebre Sra. Lombardini Sirmen».

Fue una una hábil mujer de negocios que gestionó exitosamente sus finanzas y derechos de publicación. Sus obras tuvieron una gran demanda y se publicaron en los centros musicales más importantes de la época, como Londres, París, Ámsterdam y La Haya. Esta amplia distribución internacional sugiere un flujo de ingresos constante por la venta de derechos o ejemplares. Sus conciertos para violín Op. 3 y sus duetos para dos violines Op. 5 fueron reimpresos en múltiples ocasiones durante el siglo XVIII, lo que indica un éxito comercial significativo.

Estos duetos fueron publicados por primera vez alrededor de 1775 originalmente en Londres y fueron una adición popular al repertorio de música de cámara de la época. Los compuso para tocarlos ella misma con su esposo. Las obras fueron diseñadas para ser interpretadas por dos violines, con ambas partes requiriendo cierta habilidad técnica, incluyendo dobles cuerdas. La obra se enmarca en el estilo del Clasicismo temprano. Los dúos muestran un estilo galante y sencillo, típico de la época, y se caracterizan por una energía notable. Su estilo se caracteriza por formas claras, cromatismos y pasajes virtuosos, mostrando un gran dominio de la composición.
En su última visita a Londres en 1772, hizo una actuación vocal que no tuvo éxito, lo que la llevó a concentrarse en su carrera instrumental y de composición.
A diferencia de muchas mujeres de su tiempo, Sirmen mantuvo el control de sus propios ingresos. Logró acumular una fortuna suficiente para invertir en el mercado financiero veneciano, lo que le permitió retirarse como una mujer adinerada a finales de la década de 1780. A pesar de su éxito, gran parte de su patrimonio se vio afectado en 1797 cuando el valor de sus inversiones en moneda veneciana colapsó tras la invasión de Napoleón, aunque pudo subsistir gracias a los ahorros remanentes de su carrera profesional.

Su legado perdura como el de una pionera que abrió camino para otras mujeres en el ámbito musical profesional.
Sus obras siguen siendo admiradas y estudiadas hoy en día.
